La música pop y rock en las décadas de 1960 y 1970.
El rock es un género que se originó en Estados Unidos proveniente del
blues. En 1960, ya se había popularizado entre la población adolescente de la
década anterior, con grandes figuras como Elvis Presley o Chuck Berry, y se
había asentado como un fenómeno de masas, caracterizado por grandes campañas de
publicidad, una enorme mitomanía por los músicos, guitarras eléctricas, vientos
metales, ritmos enfocados al baile, y una fuerte connotación sexual y de rebeldía
en las letras y actitudes sobre los escenario por parte de los músicos.
En la posterior década explotó comercialmente el concepto de banda de rock,
con grupos como Credence Clearwater Revival o Cream, ambos americanos, pero sin
duda los grupos con mayor impacto y que precipitaron el auge del pop fueron las
bandas que pertenecieron a la llamada “invasión británica”, siendo los más
importantes los Beatles y los Rolling Stones:
El movimiento hippie estuvo muy ligado a estos grupos, en especial al primero, y se frecuentaba el uso de drogas en los entornos de los músicos. Otros grupos y artistas como Led Zeppelin, Jimmy Hendrix (enfocado al virtuosismo en la guitarra), The Who, The Doors o Cream fueron también muy relevantes.
En la década de los setenta se continúa diversificando el género. Hablamos
de cuatro ramas principales: el glam, el punk, el heavy metal y el rock
progresivo.
El glam (de “glamour”) se caracteriza por dejar atrás el virtuosismo como
parte fundamental de las canciones, que había llegado a un extremo en el que el
resto de la canción pasaba a un segundo plano, y se buscaba un sonido
agradable.
Por último, destaca el rock progresivo. Fue una evolución del rock sicodélico, como un intento de elevar el género a una mayor calidad artística, con técnicas compositivas y de instrumentación tomadas de la música clásica y el jazz, junto a letras de carácter filosófico.
Pink Floyd fue un grupo británico de rock progresivo formado por Syd Barret, Roger Waters, Richard Wright y Nick Mason, al que luego se le uniría el guitarrista David Gilmour, cuyos solos eran mucho más melódicos que virtuosos. En sus primeros discos hacían rock sicodélico, con grandes secciones instrumentales que podían alargarse hasta los 20 minutos de canción. El deterioro mental de Barret, que hizo imposible que continuara en el grupo, influyó gran parte de la producción musical de la banda, así puede verse en Shine On You Crazy Diamond, una suite instrumental en dos partes (al principio y al final del disco Wish You Were Here) con varios movimientos y dedicada a su antiguo amigo. En el disco Dark Side Of The Moon, dejaron atrás las secciones instrumentales (que luego volverían a retomar), e incorporaron nuevos recursos de producción como los relojes al inicio de Time, los sonidos
de cajas registradoras marcando el 7/4 de Money, e innovaciones en la armonía jazzística o como en la vocalización sin letra de The Great Gig In The Sky. Este fue uno de los primeros (de los muchos que acabarían haciendo, como Wish You Were Here o The Wall) álbumes conceptuales, pensados como una obra única que debe ser escuchada de principio a fin (muchas veces las canciones enlazan con las siguientes o incluso quedan inconclusas para ser terminadas al comienzo de la próxima pista), con un programa global, en este caso, la reflexión acerca de la salud mental, la depresión, el paso del tiempo y la presión social.
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